El ruido de los motores en la noche.Campo y un poco de asfalto bajo la ventanilla.
Y de repente el piso que ya no nos sostiene, la tierra que se despega.
Es tarde y sé que no volveré a ver nada afuera durante el viaje. Adentro todo es luz, todo limpieza. Pero yo no puedo dejar de pensar en la tierra.
Busco entonces en el piso falso del avión, y veo el barro seco al rededor de mis zapatos, en el dibujo de la suela. Algo de eso me tranquiliza, algo de mi barrio aún me sostiene.
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