lunes, 30 de enero de 2012

dos.

En el balcón, ella se acerca a decirme algo.
Alguien nos presenta, o quizás es solo ella preguntándome algo del mar, apoyándose al lado mío en la baranda.
Habla de algunos lugares que y conozco, habla como si salieran de su boca por primera vez.

Entonces sabemos que este lugar no existe. Es solo un tiempo, un momento.
Me doy cuenta que los dos pensamos eso, porque de repente estamos muy serios. Todo esto es algo que ha nacido terminado.
Y por eso, ya no me importa cuidarme de besarla, de mantener ocultas todas mis intenciones, debajo de toda esa música y ese alcohol prestado.
Toda esta fiesta no nos había dejado de lado, pero todavía teníamos nuestras piezas.
Después de ese silencio, le digo a Magda que venga conmigo. Ella no me muestra nada en su rostro, no sonríe, solo asiente con la cabeza.
Podría ser, dice.
O no, menos, creo que solo me dice,
Podría.

sábado, 21 de enero de 2012

uno.

El cuaderno azul estaba en el estante de las revistas.
Entrada la mañana, quedó sobre la mesa de la cocina después de una primera etapa de limpieza. En las primeras horas de la tarde lo volví a encontrar cuando fui a buscar el termo.
Lo abrí con resentimiento. No quería encontrarme con la única página que me acordaba claramente. No quería traer a esta mudanza aquellos momentos. Solamente cambiar la biblioteca de lugar, no ordenar recuerdos.
Lo primero que encontré fue una letra extraña. Un pulso parejo, que se extendía a lo largo de mi cuaderno.

Una historia que me parecía levemente propia, en aquellas palabras ajenas.

viernes, 20 de enero de 2012

ceros.

Primero, es una canción que llega de lejos. Como unas palabras que cada uno se apropia como puede, solo después, se vuelve algo que se empieza a erguir como aquel edificio. Y solo al final, con un gesto irónico el albañil silba la primer melodía. 
El balcón vacío frente al mar, la arena acumulándose en los rincones. 
El verano, siempre, a la vuelta de la esquina.


http://www.youtube.com/watch?v=2iGq9dah1tY&feature=related